Realmente no tenía nada en contra suya. No me caía bien, tampoco mal, simplemente vivía mi vida al margen de cierto cantante famoso. Sin embargo no sabía lo complicado que podía llegar a ser hacer de niñera de los hermanos de Justin, y realmente no quería descubrirlo.
Pero no era de esas personas que se rinden fácilmente, así que respiré lentamente, me levanté y le tendí la mano.
-Soy Alessa.- Dije con mi mejor sonrisa.- Encantada.
-Yo Justin.- Dijo estrechándome la mano.- No eres de por aquí, ¿verdad?
- Alessa es de Europa, de España.- Contestó Pattie por mi.- Ahora, ¿Por que no os vais a jugar con los niños un rato mientras yo hago la cena?
Jasmine se levantó del sofá y me cogió la mano. Me regaló una hermosa sonrisa, como si entendiese lo que me pasaba por la cabeza.
- No te preocupes, Justin es muy bueno, seguro que os lleváis bien.- Me dijo como si fuese ella mi niñera.
La sonreí, pero algo dentro de mí me decía que se equivocada. Nada más ver a Justin me había dado cuenta de lo diferentes que éramos, y estaba segura de que no nos íbamos a llevar precisamente bien. Pero eso daba igual, no era con él con quien me tenía que llevar bien, así que me giré hacia donde estaba y puse otra vez mi mejor sonrisa despreocupada.
- No hace falta que vengas, no me importa cuidarlos yo sola.
- No te preocupes, no me importa acompañaros.- Me contestó igual de educado.
- Insisto, es mi trabajo.
- Y ellos mis hermanos.
Ya habíamos dejado los modales de lado, no era necesario seguir fingiendo.
- No molestes.- Le dije con los dientes apretados.
- Pues no te interpongas. ¿Te importaría moverte un poco? Estas en medio.
Me eché a un lado permitiéndole entrar a la habitación de los niños. Jaxon revoloteaba a su alrededor pidiendole jugar a esto y a lo otro, pero Jasmine se quedo conmigo.
- Justin odia que le den órdenes, no te lo tomes mal.
Sonreí ante sus palabras, esa niña tan pequeña entendía las cosas mucho mejor que yo. La cogí de la mano y entramos en la habitación, haciendo compañía a los chicos, pero sin acercarnos demasiado.
Llevábamos unos minutos jugando cuando Jaxon y Jasmine decidieron jugar al escondite en grupos. Justin propuso chicos contra chicos, y aunque no dije nada me parecía lo mejor, pero Jasmine, con una mirada maliciosa, dijo que mejor sería pequeños contra mayores, así que me tocó ir con Justin. Contamos hasta veinte y nos pusimos a buscar.
- Entonces...- Me preguntó a los 5 minutos de empezar aquel juego, cuando ya habíamos encontrado a los niños, pero fingíamos que aun les buscábamos.- ¿Eres de España?
Supuse que era su forma de disculparse por lo de antes, así que decidí que ya que no podíamos llevarnos bien, no discutiríamos.
- Si, tu has estado allí, ¿verdad?
- ¿Como lo sabes?- Me preguntó suspicaz.
Mis mejillas se tornaron rojas, seguro que Justin creía que era una fan suya o algo así.
- Una amiga mía fue a tu concierto.- Contesté apartando la vista.
Se acercó a mi con una sonrisa de suficiencia en los labios, estaba claro que no me creía ni una palabra.
- Ya, claro, siempre es una amiga. Y dime ¿como se llama tu amiga?
- Luci... Ainho... Lucia., no, Ainhoa.- Genial, así seguro que no me creería. Su sonrisa se ensanchó y se acercó aun más a mi.
- ¿Lucia o Ainhoa?. Creo que antes de inventarte a una persona deberías pensar su nombre.
- No me la he inventado.- Contesté furiosa, sin alejarme de él.- Conozco a dos chicas que fueron a tu concierto, Lucía y Ainhoa.
- Ya, seguro.
- ¡Es cierto!- Estaba indignada, me estaba dejando como una mentirosa.
- ¡Hey, que a mi no tienes que demostrarme nada! Tú sabrás cual es la verdad.- Continuó acercándose a mi, estábamos demasiado cerca, podía sentir su respiración cerca de mi, pero no me separé por orgullo. Nos quedamos unos instantes quietos, sintiendo el latir de nuestros corazones. Entonces una voz irrumpió con el encanto nublado de la escena.
- ¡A cenar!- Se escuchó desde el piso de abajo.
- ¡Joo!- Se quejó Jasmine saliendo de su escondite.- Ahora que la cosa se ponía interesante.
- ¿Estabas escuchando? Jasmine, no esta bien escuchar conversaciones ajenas.- La expliqué con dulzura.
- Ya lo sé, pero es que es divertido.- Se excusó con un puchero.
Sonreí, Jasmine tenía toda la pinta de ser una de esas niñas que siempre se libran de todo poniendo cara de buena.
- Será mejor que bajemos a cenar.
La cena pasó sin incidentes, pasando por alto el hecho de que Jaxon le tirase a su hermana el plato de espagueti por encima. Una cena normal de una familia no tan normal.
Por la noche, ya en mi cuarto, suspiré agotada. Al día siguiente Pattie se iría a trabajar pronto, y me quedaría con Justin, Jaxon y Jasmine yo sola. Genial, todo el día cuidando a tres niños, uno de ellos realmente insoportable. Me dormí intentando no pensar en lo que me esperaba.
Los rayos del sol se colaban por las rendijas de la persiana, y enterré la cara bajo las sábanas para que no me molestase. Quería seguir durmiendo, pero sabía que tenía trabajo, así que me levanté y miré el reloj. Las cinco de la mañana, nunca me había despertado tan pronto, normalmente a esas horas me dormía.
Bajé a la cocina para preparar el desayuno, Pattie me había avisado de que los niños solían despertarse pronto. Llevaba mi pijama, es decir, una camiseta cinco tallas más grades, una deshecha trenza a un lado y mi pulsera de compromiso. Esa pulsera era muy importante para mi, me la había regalado Mel y siempre me decía que era como un anillo de compromiso, pero en pulsera. Pensé que debería llamarla en cuanto tuviese tiempo.
Abrí todos los armarios, buscando lo necesario para hacer tortitas. Me gustaba cocinar, y nadie mejor que Jaxon y Jasmine para beneficiarse de ello.
Después de una hora cocinando lo tenía todo preparado, tortitas con arándanos, fresas y nata, zumo de naranja recién exprimido y tostadas de aceite con sal, por si preferían salado. Ahora me encontraba tomándome un café, sentada en la encimera de la cocina y mirando por la ventana, tranquilamente, en paz con el mundo. Pero ninguna paz es para siempre.
- ¿No deberías ponerte unos pantalones?
Casi me caí de la encimera del susto, y oí una risa en la puerta de la cocina. Miré y allí estaba, la última persona a la que querría ver en cualquier momento. Iba a responder, pero antes le escaneé con la mirada. Llevaba unos pantalones de pijama, sueltos en la cintura. Y ya. No llevaba nada más puesto. Pude notar sus músculos, pero decidí ignorar eso.
- Aún sin ellos voy más tapada que tu. ¿acaso no tienes camisetas? No querrás traumatizar a tus vecinos.
- Por eso tranquila, los vecinos no están.- Puso esa sonrisa "made in Justin".- Podemos hacer todo el ruido que queramos.
Esta vez no me sonrojé, estaba acostumbrada a las bromas de ese tipo gracias a mis amigos. La verdad era que les echaba mucho de menos.
Justin debió de notar mi cambio de humor, porque cambió de tema rápidamente, cosa que agradecí internamente.
- ¿Has preparado tú esto? No, si al final si que va a resultar bueno tenerte en casa.
- ¿eso ha sido un cumplido?- Pregunté falsamente sorprendida.- Al final si va a ser cierto que el mundo se acaba este año.
- Si, ha sido un cumplido, pero no te acostumbres.
Se sentó en la mesa y desayunó en silencio. No pude evitar sonreír al ver como pasaba de las tortitas y se iba directo a las tostadas de aceite.
- ¿De que te ríes?- Preguntó distraídamente.
- Nada, es solo que veo que prefieres desayunar salado.- Sonreí de nuevo.- Hay dos tipos de personas en el mundo, las que desayunan salado y las que desayunan dulce.
- ¿Y tu, de que tipo eres?
- De las que solo desayunan café.- Bromeé.- Ahora en serio, si quieres saber eso tendrás que averiguarlo tu solo.
En ese momento entraron Jasmine Y Jaxon en pijama, dando saltos al ver las tortitas. Les serví mientras veía una mirada en Justin que no podía augurar nada bueno. Cuando los niños terminaron de desayunar se fueron a ver los dibujos, y yo me quedé recogiendo con Justin.
- Entonces, ¿Que tal tu segunda impresión de mi? Por que supongo que la primera no debió de ser muy buena.
- La verdad es que eres más simpático cuando estas medio dormido, pero no me convence del todo.- Sonreí.- Ahora, si me disculpas, voy a hacerte caso y subir a ponerme unos pantalones.
Me alejé mientras le escuchaba murmurar algo como "para eso si que me haces caso". La verdad es que había estado toda mi vida equivocada, la primera impresión no contaba, la segunda era más importante.
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Wolas!!! Que os ha parecido el segundo capítulo??
Espero de corazón que os haya gustado. E intentado captar la forma de ser de Justin,
y así me lo imagino, espero que se parezca a la realidad.
Bueno, este capítulo no es el más interesante, pero es muy necesario,
más adelante se verá porque.
Sin nada más que decir Alessa se despide, no sin antes recordaros
que las primeras intenciones no cuentan, lo realmente importante es la segunda impresión.
Ahora sí que sí, nos vemos!! Es decir... Nos leemos!!
Besos de gominola de AleJBLove :3


